2018, cómo ha ido ?

Pararse un momento y analizar lo que hemos conseguido en el último año, seguramente es algo positivo. A mí no se me da muy bien hacer este tipo de inventarios. Así que, escribiré sólo unas líneas, para resumir este año loco y los sentimientos que me ha dejado.

 

2018, me deja con sentimientos contradictorios. Han habido tantas cosas que gestionar. Tengo la sensación de haber vivido un año joker. Cómo si no contara del todo. Un año de puesta a punto a todos los niveles. La casa, el trabajo, nuestras costumbres, nuestra rutina. A lo largo de todo el año, he pospuesto a más tarde cosas que me gustaría hacer, pero no era el momento para hacerlas. Alegría, emoción y a la vez, cansancio y estrés.

La casa

En 2018, la casa ha avanzado bien. Aunque me siga dando la impresión que todo va muy (demasiado) despacio, en realidad, llevamos un buen ritmo. El ritmo de nuestro monedero. Despacito pero seguro. Arnaud se ha involucrado totalmente en la renovación y cuando las cosas empezaban a estancarse, mi Papá vino al rescate. Las palabras esperanza, alivio y paz, volvieron a salir a la superficie. Nos vino bien. A principios de año, esperamos acabar la nueva cocina, llena de luz. Seguiremos con el salón, nuestra habitación, un cuarto de baño, la terraza y toda la parte exterior, el taller, las habitaciones para alquilar, etc, etc, etc… Que ganas !

La fotografía

Profesionalmente, he seguido mi camino, cómo una hormiguita. Si hago una retrospectiva, han habido proyectos de los que me siento orgullosa y sobretodo, agradecida. Por ejemplo, he tenido la suerte de colaborar a la edición de dos maravillosos libros. He trabajado con agencias en Paris y trabajar para moda infantil. He participado en proyectos creativos y artísticos, simplemente por el placer de crear imágenes. Me he ido a fotografiar al extranjero. He colaborado con preciosas marcas, tanto para sus campañas, para mi blog o para la publicación en diferentes revistas. He viajado con mi familia y hemos vivido experiencias únicas. He conocido a personas encantadoras, que me encantaría volver a cruzar en 2019. Finalmente, con un poco de perspectiva, han habido cosas increíbles en 2018. La paradoja es que, aún así, tengo la sensación que mi creatividad está estancada. Que el follón que hay en casa me bloquea y que no estoy a tope de motivación. Pero no pasa nada. Volverá. Es también una oportunidad para analizar lo que hago y salir de mi zona de confort.

El blog

Este año el blog, se ha renovado totalmente. Un cambio de imagen total, desde el diseño a la identidad. Una imagen más serena que corresponde más a lo que quiero transmitiros. Esto supuso un enorme desafío. Meses de intercambio y reflexiones con la diseñadora y el webmaster. Y lo más novedoso: un blog bilingüe, francés / español. Una nueva disposición de los artículos, nuevos formatos para las fotos… A todo esto, he tenido que hacerme con todos estos cambios, sin bajar el ritmo de publicaciones. Aunque, lo habréis notado, he bajado considerablemente la frecuencia de mis posts. Falta de tiempo, ya que ideas no me faltan. Y también seguramente, falta de motivación (volvemos a unas frases más arriba).

Con el blog, también ha habido Instagram. En 2018, ha habido demasiado Instagram para mi gusto. Una aplicación, que ha tomado un sitio desmesurado en nuestras vidas. Personalmente, es una herramienta de trabajo y estoy casi obligada a servirme de ella. Aún así, he tenido momentos de dudas. Con el algoritmo, los followers, los bots, las compras de followers, los juicios, los comentarios negativos, las críticas y todo este microcosmo que se retro alimenta, mucha hipocresía y celos. Para ser sinceros, han habido momentos en los que ganas no me faltaban de mandarlo todo a tomar viento. Y entonces, me volví a centrar y puse un punto de honor a todas estas geniales personas que he conocido gracias a Instagram y los intercambios auténticos. Me he quedado con esto y con el placer de compartir imágenes bonitas. Para el resto, hice muchos unfollows y pasé a otra cosa.

40 ans

Este año, ha sido el año de mis 40. La edad en la que te conviertes en adulto de verdad. Me he despedido para siempre del número 3, con mucha nostalgia. Tengo la sensación que mi edad física corresponde cada vez menos con mi edad mental. Lo admito, todavía se me hace muy raro decir que tengo 40 años. Cómo cuando te casas, y pasas de decir “mi novio” a “mi marido”. Al principio, es raro, ¿no? De repente te sientes mayor. Mi MARIDO. Pues es lo mismo. 40 años. Para que la píldora pasara más suavemente, me fui con las amigas a Barcelona, a celebrarlo. Fue genial y memorable, gracias amigas, os quiero.

2019

2019, no puedes fallar. Será doble o nada para ti. Si 2018 fue el año de la transición, 2019 será el año decisivo. El año en el que nos lanzamos o no nos lanzamos, o nos lanzamos más tarde. Este año, los proyectos que llevan cociendo a fuego lento desde hace varios meses, saldrán a la luz, o todavía no… 2019, ya veremos lo que nos reservas. En cualquier caso, intentaremos concentrarnos en lo que realmente importa, las cosas que no se ven. En 2019, os deseo que hagáis lo máximo para vivir cosas maravillosas, con vuestras personas favoritas. Feliz año.

Lois

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